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Mensaje de la Asociación Yad Vashem  España pronunciado por Guido Ruda el  viernes 8 de noviembre  en la Sinagoga Bet Yaacov de Madrid en recuerdo del 81º aniversario de la Noche de los Cristales Rotos,  Kristallnacht

Mensaje de la Asociación Yad Vashem España pronunciado por Guido Ruda el viernes 8 de noviembre en la Sinagoga Bet Yaacov de Madrid en recuerdo del 81º aniversario de la Noche de los Cristales Rotos, Kristallnacht



En la noche del 9 al 10 de Noviembre de 1938, tal día como mañana, el Nazismo alemán mostró abiertamente al mundo sus verdaderas intenciones hacia el pueblo judío. Una orgia de fuego y destrucción se desató en todo el territorio del Tercer Reich (Alemania y la ya anexionada Austria) para atacar todo vestigio de vida judía: sinagogas, comercios, casas, propiedades… Nada se salvó del pogromo más terrible conocido hasta la fecha en aquel país. Tampoco las personas: decenas de muertos, cientos de heridos, miles de detenidos y deportados, por el solo hecho de ser judíos.

Los cristales rotos de los escaparates de los comercios son sólo el vestigio más visible de aquella noche trágica, pero son también quizás los daños menos relevantes. Cientos de miles de judíos, habitantes por aquel entonces del Tercer Reich, pasarían a ser señalados definitivamente como objetivo para su aniquilación. Más de mil sinagogas serían destruidas.

Todo ello tuvo lugar a la vista del mundo, con luz y taquígrafos, con la prensa internacional presenciando los hechos, que estarían en las portadas de todos los periódicos al día siguiente. Muy poco antes, solo unas semanas antes, en la Conferencia que tuvo lugar en Septiembre de ese año, Chamberlain, el primer ministro británico, firmaba con Hitler los Acuerdos de Munich, a los que calificó como “la paz de nuestro tiempo” (peace for our time).

¿Cómo fue posible semejante ceguera? ¿Es que no había señales suficientes en los mensajes de Hitler, en sus libros, en el programa del partido, en sus discursos en el Reichstag? ¿Cómo se pudo aceptar, siquiera por un solo instante, que el nacionalsocialismo no era otra cosa que el mal en su estado puro, el mal radical?

Han pasado 81 años de aquella noche de horror y terror, de muerte y destrucción, y estas preguntas siguen sin respuesta. Las potencias europeas llevarán siempre consigo el bandón de su connivencia inicial con el régimen de Hitler, su pretendida ignorancia respecto de las intenciones el Fuhrer, de las que siempre dio muestras cumplidas e inequívocas. Suficientes como para haber podido prevenir la catástrofe que se avecinaba.

Recordamos hoy a las victimas de aquella noche negra y también a todas las victimas que les siguieron en la Shoah. Y no podemos evitar clamar hoy aquí contra los crecientes síntomas de renovado antisemitismo que aparecen de nuevo en Europa. ¿Volverán a mirar hacia otro lado?

Es por ello absolutamente innegociable una actitud vigilante, militante y decidida, que impida a Europa repetir sus errores del pasado, de acción y de omisión. Y que nos permita vivir en una sociedad donde la convivencia y la tolerancia entre los distintos pueblos, las distintas religiones, las distintas comunidades o las distintas creencias sea la norma. Una sociedad donde la exclusión de la minoría, del diferente, del “otro”, sea socialmente rechazada sin ambages ni vacilaciones, y también sin complicidades políticas.

El presidente de Yad Vashem España D Samuel Bengio y su comité, en representación de Yad Vashem en Yerushalaim como depositario de la Memoria de todas las Victimas de la Shoah, junto al Presidente de la Comunidad Judía de Madrid Don León Benelbas y su comité piden hoy, en esta noche de recuerdo de aquella tragedia de 1938, de aquella ignominiosa noche, una oración de El Malé Rajamim por todas ellas, para que su memoria sirva de antídoto para evitar que vuelva a suceder algo así nunca más, por los siglos de los siglos. Al finalizar el Arvit, el útimo Kadish será colectivo en recuerdo de la víctimas del Kristallnacht.